Acto

Al igual que no voy a volver a respirar el mismo aire dos veces ni es posible bañarse en las mismas aguas de río dos veces, tampoco voy a volver a escribir estas palabras de la misma manera una segunda vez.

Según la física, la naturaleza está sometida al cambio constante, al igual que mi conciencia, sujeta a la ley de la impermanencia. ¿Qué relación hay entre la metafísica de la naturaleza y la conciencia del ser humano?

Con base a esta ley incuestionable, aludo a Aristóteles, quien definió al hombre como “viviente animal racional”, definiéndolo como pura actividad constante.

Ante las diferentes percepciones sujetas a este mismo cambio, donde para algunos una misma entidad es un 6 y para otros un 9, ¿Quién tiene razón? ¿Qué es verdad y qué no? Me recuerda a una frase de Descartes, donde expone que “No hay nada repartido de modo más equitativo en el mundo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.”

El conocimiento al que está sujeto mi conciencia ahora será integrado y asimilado de una manera más compleja y madura por un nuevo saber, formando así un continuo sin fin. Por tanto ¿de qué me sirve estar apegado a mi contenido mental de ahora?

Esto me impulsa al acto del saber, la búsqueda constante de una verdad dinámica basada en el pensamiento especulativo en lugar del determinista, y la famosa premisa de Sócrates “Sólo sé que no se nada”.

La única vía que me queda para escapar de mi ignorancia es aceptarla constantemente para edificar una sabiduría; un concepto que tampoco escapa al cambio, convirtiéndose en lugar de un fin a perseguir, en una actividad con el fin en sí misma. En relación a ello, Aristóteles definió la sabiduría como el conocimiento propio de lo universal, de las causas, de los primeros principios y de la divinidad.

Mi afán por ensanchar los límites de mi conciencia, me ha llevado finalmente al encuentro con la libertad, un concepto considerado utópico por algunos. Para otros la libertad consiste en hacer lo que quieran, pero eso se trata de libertinaje: ser esclavos de sus impulsos y motivaciones a las que tanto se aferran.

Ya lo dijo Goethe “Nadie es más esclavo quien falsamente cree ser libre”.

Un pájaro no es más libre que otro por tener una jaula más grande. Esto me lleva a plantearme la siguiente pregunta ¿Qué relación guardan el nivel de conciencia, el conocimiento y la percepción de libertad de cada persona?