Nos han enseñado a comportarnos como ollas a presión móviles donde hemos ido acumulando sentimientos negativos y creencias desadaptativas, siendo la causa principal de muchas enfermedades y problemas. Vivimos muchas veces de forma resignada y lo explicamos como la condición del ser humano, ¿es acaso esta la condición humana? Intentamos de una manera u otra de huir de ella de mil maneras volviendo a tropezar siempre con la misma piedra. Esta es la normalidad que impera la sociedad de hoy, pero una cuestión importante es:
¿Es lo normal lo más adaptativo para ti?
La definición de lo que es normal viene definida mayoritariamente por el contexto cultural en el que uno vive, lo que para uno puede ser normal, para otro puede ser una locura. Antes hablábamos de sentimientos, el equilibrio entre expresar y suprimir estas varía de un individuo a otro ya que depende de su educación, las normas culturales y las costumbres. Existe una amplia variación entre las culturas en el modo de manejar los sentimientos. La influencia que tienen todas estas las instituciones sobre nosotros son para reflexionar.
Se consciente de que te han hecho creer que lo “normal” es la vía más eficiente y eficaz, la más segura, ¿pero es la que te proporciona más felicidad y tranquilidad? No lo creo. La normalidad de la que hablo engloba a axiomas heredados, costumbres, moralidad, pautas de pensamiento, de alimentación, y mucho más, pensar sobre ello y cuestionarlo puede ser un salto cualitativo.
Ahora más que nunca, la mayoría de las culturas están impregnadas de una ética protestante, motivando el trabajo duro, el sacrifico, a vivir con el sudor de nuestra frente y otros rigurosos mensajes que conducen a la dificultad de soltar y vivir de forma más desenfrenada y liberadora. A veces no nos paramos a pensar en si realmente vale la pena lo que estamos haciendo, la energía y esfuerzo que estamos invirtiendo en un objetivo que ni siquiera hemos elegido conscientemente . Esta es una invitación al desenfreno, a la reflexión, a la inactividad, a la libertad y la creatividad.
Escuchando el silencio que permanece detrás de todo el ruido mental puedes llegar a abrir puertas que antes ni siquiera existían.
Gracias 🙂