Últimamente me siento muy identificado con la frase del gran sabio Sócrates “Sólo sé que no se nada” en los diferentes ámbitos de mi vida, y es curioso que Sócrates, siendo la persona más sabia de Grecia, verbalice estas palabras que tienen un profundo significado. Este hombre dedicó toda una vida para la búsqueda de la verdad, y también “afirmaba” que cualquier tipo de indagación debía partir del reconocimiento de la propia ignorancia, ¿El rechazo de la ignorancia es lo que podríamos denominar inmadurez?, ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar nuestra ignorancia y estar tranquilos no sabiendo? Es muy curioso el deseo intrínseco del ser humano para conocer sin límites. Cuanto más profundamente vivo más acentuada veo mi inconsciencia, sobre mí, las personas y sobre el mundo.
Este hombre vivió en base al “conócete a ti mismo” hasta el último día. Mediante las conversaciones que tenía con sus interlocutores, donde empleaba el razonamiento inductivo (nunca daba por sabido, y esta posición me parece realmente interesante y sabia) y donde la intención estaba en llevar al interlocutor a conocer su propia verdad mediante la formulación de preguntas, incidiendo en que la clave está en hacerse las preguntas adecuadas, si no llegas a la respuesta correcta es porque estás enfocando mal la base del problema, que son las preguntas.
Sócrates defendía el intelectualismo moral donde dictaba que el ser humano para que alcance una satisfacción y “felicidad” en su vida debe poseer el conocimiento de lo justo para obrar correctamente. Según su doctrina, las malas acciones son producto del desconocimiento, ya que el conocimiento de lo justo sería suficiente para obrar virtuosamente, entonces ¿Por qué actuamos de mala manera sabiendo que algo está mal?
Fue Aristóteles quién se planteó esta pregunta e introdujo un elemento clave para llegar al mismo fin, la voluntad. El intelectualismo no era suficiente como para ser justo, es necesario saber realizar esa justicia, teniendo esa connotación de habilidad o disposición para la realización de conductas justas. Es más importante pulir la perfección de la voluntad que la perfección moral. ¿Por qué nos equivocamos tanto?, ¿Es la falta de conocimiento o la falta de voluntad?, ¿Tú qué crees?
Me parece divertido explicar esto de ahora porque es muy interesante: Hay dos tipos de saberes, el primero tiene que ser entendido como destreza o habilidad (saber jugar al fútbol), y el segundo tiene que ver con el conocimiento explícito sobre algo (saber sobre fútbol). Estas dos no tienen que ir necesariamente unidas siempre, así el artista puede saber hacer arte y belleza, pero es muy posible que no sepa enumerar los pasos que hay que seguir para alcanzarla, en cambio un crítico del arte puede saber explícitamente muchas cosas relacionadas con el arte y la belleza, aunque no sepa crear ninguna de las dos.
Sócrates creía necesario el segundo tipo de conocimiento para alcanzar esa sabiduría. Aunque ambos tenían medios diferentes para llegar al mismo fin, en lo que estaban de acuerdo es que la reflexión era el núcleo y la base de la que tenía que partir todo, y era la clave para el desarrollo de la conciencia humana.