…y la verdad os hará libres”

Me parece realmente curioso que, en el edificio de la sede principal de la CIA, esté incrustada en mármol la siguiente frase: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
La cita proviene del Evangelio según San Juan (8:32) de la Biblia.
Me resulta muy interesante que una agencia tan grande como la CIA, cuyos métodos de investigación se basan en la razón y en hechos estrictamente empíricos, tenga como emblema una cita espiritual extraída de un texto bíblico.

Pero ¿qué significa realmente esto? ¿Qué relación tiene la verdad con la libertad? ¿Cuál es esa Verdad de la que hablaba San Juan?

Empezamos con un principio que formuló Santo Tomás en su Suma Teológica, donde recoge lo siguiente: “La libertad es una facultad de la voluntad y la razón, ordenada al bien”. Increíble. Aquí se manifiesta expresamente la relación que guardan la inteligencia, la voluntad y la libertad.

En primer lugar, depende de la inteligencia —o de la razón— descubrir por sí misma lo que es bueno y lo que es malo (aunque el concepto de bien y mal sea completamente subjetivo).

Luego, al reconocer lo que es bueno, depende de la voluntad querer aquello que la inteligencia le presenta como tal. Nadie desea algo malo para sí mismo; esto pondría fin al debate entre la elección del bien y del mal, ya que ninguna voluntad elige algo que considera perjudicial.
La facultad de elegir el mal —entendido objetivamente, como robar— proviene únicamente de una carencia de moralidad en la inteligencia: de su limitación, de la ignorancia. El ser humano puede confundir el mal con un bien aparente; por lo tanto, el pecado o la realización del mal siempre implican algún grado de desconocimiento.

Así pues, la libertad consiste en elegir el bien, y lo que verdaderamente libera es el conocimiento del bien, el conocimiento de la verdad. Cuanto mayor sea el conocimiento de la verdad, más libre será el individuo y más responsable de sus actos.

“Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre” –Goethe Fausto.

¿Crees que eres libre porque haces lo que te da la gana? Eso no es libertad, es libertinaje. Uno puede experimentar una sensación de libertad enorme, pero una libertad real, verdadera, mínima y escasa. La auténtica libertad está motivada por razones y motivos; en realidad, se trata de la capacidad de autodeterminarse hacia aquello que se considere bueno.

El hombre caprichoso es un hombre falto de libertad. ¡Esclavo de sus impulsos!

La voluntad está siempre inclinada hacia la elección del bien. Si nuestra inteligencia mostrara algo como mal, la voluntad lo rechazaría de inmediato. Nuestra naturaleza está orientada hacia la Verdad, el Bien y la Belleza. Ir en contra de esta naturaleza es seguir el camino de la infelicidad. Así como es imposible que alguien no quiera ser feliz o desee ser miserable, es imposible que la voluntad obre mal cuando entiende lo que es bueno.

El conocimiento y el entendimiento del Bien real y absoluto hacen que la voluntad se oriente inevitablemente hacia esa dirección: hacia el Bien supremo, ignorando cualquier bien aparente.

Cuanto mayor sea nuestra conciencia, conocimiento y entendimiento sobre el bien, mayor será nuestra inclinación hacia la Verdad y más alto nuestro grado de libertad y felicidad.

¿Con qué bien aparente se podría tentar a quien posee para toda la eternidad el Bien Infinito que lo hace indeciblemente feliz? – Santo Tomás.